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Dentro de las creencias del catolicismo, el coro angélico de los tronos, es una categoría de ángeles que sostienen el trono de Yahvé (de ahí su nombre). En la jerarquía angelical los tronos se ubican en la primera tríada y en tercer lugar después de los serafines y querubines respectivamente. La categoría o jerarquía angélica de los tronos es dirigida directamente por el Creador. El ángel solar y el ángel de la Tierra (que es el guardián de este planeta) cumplen también la función de tronos.

Según algunos gnósticos, antiguamente estos entes invisibles eran llamados Espíritus de las Estrellas. Llevan un registro de las acciones (o karma) del alma a lo largo del tiempo. También serían los constructores del orden universal. Los tronos están dentro del grupo de ángeles de mayor tamaño y toman distintas formas (siendo una de ellas la silla del Padre). Son veloces y con gran poder. Su forma es la de un orbe brillante que cambia de color. Son invisibles a los ojos humanos.

En el Apocalipsis, los tronos serían lo que san Juan describe como «las cuatro bestias» o «una de las cuatro bestias», cubiertos de ojos (como el dios Indra, de la India) y con seis alas. El autor también cuenta que nunca dejan de repetir: «Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es y el que ha de venir» (Ap. 4.8).
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